Este proyecto estudia cómo la erosión hídrica, la subsidencia y las fracturas del suelo alteran la movilidad cotidiana en la Ciudad de México. El caso de estudio se concentra en Santa Martha Acatitla, una zona marcada por suelo lacustre, hundimientos diferenciales, inundaciones recurrentes e infraestructura vial vulnerable.
La investigación propone leer grietas, desniveles, baches y reparaciones improvisadas no solo como daños materiales, sino como señales de un sistema urbano que no responde a las condiciones del territorio donde fue implantado.
Planteamiento del problema
Contexto
La Ciudad de México se asienta sobre un territorio heterogéneo e históricamente lacustre. La extracción intensiva de agua, la expansión urbana y la falta de mantenimiento de la infraestructura hidráulica han profundizado procesos de compactación, erosión e inundación.
Enfoque
El proyecto parte de una idea central: las fracturas del suelo evidencian fallas sistémicas de diseño. Más que accidentes aislados, expresan la tensión entre el comportamiento del territorio, la lógica extractiva y las decisiones urbanas que ignoran el contexto material del suelo.
Escala de observación
La atención se dirige a la movilidad peatonal y a la experiencia de desplazarse sobre una superficie inestable. Banquetas deformadas, calles agrietadas, desniveles y soluciones reactivas modifican trayectorias, aumentan el riesgo y vuelven incierto el tránsito cotidiano.
1. Investigación documental y territorial
Se revisan conceptos clave como sobreexplotación del agua, subsidencia urbana, erosión hídrica, diseño territorial y diseño sistémico. Esta etapa incorpora mapas históricos, uso de suelo, extracción de agua, registros de hundimiento e infraestructura hidráulica para ubicar correlaciones y definir zonas críticas.
2. Exploración de campo
Se realizan recorridos sistemáticos para registrar grietas, baches, fracturas, desniveles, reparaciones recurrentes y adaptaciones informales. El trabajo se apoya en fotografía, video, notas espaciales y observación directa de cómo las personas esquivan o negocian estas irregularidades.
3. Observación social
Se incorporan conversaciones informales con habitantes para recoger percepciones sobre daños frecuentes, formas de adaptación y efectos cotidianos del deterioro territorial. Esta capa permite leer el fenómeno más allá de lo físico y reconocer su dimensión social.
4. Análisis crítico
Se cruza la evidencia de campo con la información cartográfica para identificar contradicciones entre planeación y realidad. El propósito es reconocer dónde el diseño urbano no responde al territorio y qué soluciones han sido únicamente superficiales o reactivas.
5. Síntesis proyectual
Los hallazgos se condensan en herramientas de lectura y representación que permitan formular escenarios, hipótesis y una postura de diseño contextual. La investigación no termina en el diagnóstico, sino en la construcción de una salida crítica y propositiva.
Hallazgos y ejes de lectura
Dimensión territorial
El problema se relaciona con crecimiento urbano, uso de suelo, extracción de agua e infraestructura hidráulica insuficiente o desfasada frente a las dinámicas actuales del territorio.
Dimensión material
Las grietas, los desniveles, las tapas de registro, las reparaciones recurrentes y las adaptaciones improvisadas funcionan como evidencias visibles de una superficie urbana en tensión constante.
Dimensión sistémica
Las fracturas del suelo pueden leerse como expresión de decisiones de diseño, planeación y mantenimiento que no han sabido convivir con el agua ni con la inestabilidad del subsuelo.
Hipótesis de trabajo
La movilidad se ve afectada no solo por la deformación física del suelo, sino por la falta de correspondencia entre la infraestructura urbana y las condiciones hidrológicas y geológicas del lugar.